Gaiteros de Tudela – Tuterako Gaiteroak
La Gaita Navarra
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La gaita es uno de los instrumentos autóctonos más representativos de Navarra. Desde tiempos inmemorables es una pieza prácticamente imprescindible en buena parte de las actividades lúdico-festivas de nuestra tierra, donde comparte espacio con instrumentos y fórmulas musicales de las más variadas características. Algunos de los compañeros de viaje de la gaita están enmarcados en el campo de la docencia musical institucionalizada, a través de escuelas de músicas y conservatorios. Otros, en cambio, al igual que la propia gaita, se sitúan en el entorno de la música de raíz.Entre estos últimos cabe destacar al txistu, en el capo instrumental,o en el plano vocal, a un fenómeno de gran arraigo como la jota cantada.

Es inevitable, al escuchar la palabra gaita, que nos vengan a la cabeza una multitud de instrumentos. Y es que son muchos los que responden a dicho vocablo, o dicho de otra manera, se engloba en el término gaitas a un amplio elenco de aerófonos. En Navarra, Aragón, La Rioja, Comunidad Autónoma Vasca, Asturias o Galicia, por citar algunos ejemplos, se otorga la denominación de gaita a diferentes instrumentos musicales que, con características bien distintas entre sí, tienen el denominador comúnde pertenecer a la familia de viento madera y contar con boquilla de doble lengüeta. Abandonando la geografía peninsular, cabe mencionar la utilización de este mismo término en varios países del Magreb.

Centrados en la gaita de Navarra, diremos que se trata de un instrumento de viento-madera, con doble lengüeta y tubería ancha, corta y cónica. Su uso, desde tiempos antiguos, en la música tradicional de Navarra y de otros territorios circundantes, le ha dotado de una utilización destacable y de un nivel de desarrollo importante en el ámbito de los instrumentos folklóricos de la familia de la doble lengüeta utilizados en la geografía peninsular, entre los que también figuran la dolçaina valenciana, la gralla catalana o las dulzainas castellana o aragonesa.

Desde la antigüedad

Pese a la dificultad existente para datar con precisión el momento de aparición de la gaita, ya se tienen noticias de instrumentos de su misma familia, en el segundo milenio antes de Cristo. En Egipto se les llamaba sibs y aba, mientras que en el mundo helénico eran conocidos como d'aulos. Estos aerófonos darán paso posteriormente a la tibia romana, que influirá poderosamente en la aparición de un número importante de instrumentos de doble lengüeta durante la Edad Media.

En el caso de Navarra son escasos los datos que revela la actividad gaiteril con anterioridad al año 1700, aunque se supone que por aquel entonces ya debía ser notable, máxime si se tiene en cuenta la existencia en dicha época y con anterioridad de formaciones de danzantes que acompañaban los distintos cortejos cívicos y religiosos de numerosas localidades de nuestra geografía.

En un buen número de archivos municipales navarros, entre ellos el de Tudela, existen datos referidos a contratas de gaiteros. El de Pamplona, el más rico en esta materia gracias a las fiestas de San Fermín, recoge quiénes tocaban, cuánto cobraban e, incluso, su nivel como gaiteros a lo largo. Las fiestas de San Fermín son, a lo largo del último cuarto del siglo XVIII y durante todo el XIX y principios del XX, el punto de encuentro y escaparate de los gaiteros más importantes, quienes competían entre sí para ganar los favores del Consistorio y conseguir, de este modo, más ingresos.

El fenómeno Romano

La irrupción de Julián Romano Ugarte (Estella 1831-1899) supuso un punto de inflexión en el mundo de la gaita. Al estellés se le puede responsabilizar de situar a la gaita navarra como un instrumento válido para la práctica de la música tradicional en el sentido más amplio, así como para una práctica musical diversificada fuera de dicho campo.

Por si esto fuera poco, su exquisita producción musical, sus dotes como intérprete, no sólo en el campo de la gaita, sino al frente de otros instrumentos como el piano y el violín, su labor desarrollada en los campos de la docencia y la dirección, sin olvidar su faceta de recopilador, transcriptor, innovador y transmisor, nos permite afirmar, algo después de un siglo de su desaparición, que se trataba de un músico por los cuatro costados.

Modernización y declive

El 1860 es un año señalado en la historia de la gaita navarra, por producirse el nacimiento de los gigantes, a través de los cuales el instrumento va a tenerun nuevo medio de expresión. Se puede decir que se entra en la historia moderna de la gaita. Se puede ver que los gaiteros ya saben solfeo, que tocan otros géneros diferentes a la danza, que se organizan por tríos y que, pese a que su principal función está en las fiestas de las distintas localidades, se abren a un panorama de distintas dimensiones.

1924 se convierte en otro de los años claves para la gaita en Navarra, dado que se celebra en Pamplona un concurso de gaiteros que, sin ser el primero, por su importancia, va a dar lugar al comienzo de la historia moderna del instrumento. El certamen se salda con un empate entre las bandas de los hermanos Lumbreras, de Pamplona, y los estellicas Pérez de Lazarraga. Junto a las bandas ganadoras, participan en el certamen los Carasatorre, de Etxarri-Aranaz; los Elizaga, de Estella; los pamploneses Felipe Indurain y Jesús Mondejar, Martín Zalba (Aoiz), y los gaiteros de Viana Julián Matute y Teófilo Chasco.

Pasada la Guerra Civil, lamentablemente son muchos los grupos de gaiteros que desaparecen en Navarra. En los años 50, la nómina de gaiteros de Navarra ha quedado reducida a las dos bandas de Estella (Elizaga y Montero) y a la de Pamplona –esta última desaparecerá en el transcurso de la década. A estas tres bandas hay que añadir una más de Estella, radicada en San Sebastián, y que a efectos de presencia musical será como si residiese en Navarra, los Pérez de Lazarraga.

Recuperación

La llegada a Pamplona (1966) de los hermanos Lakunza, Javier y Fernando, procedentes de Bilbao, aunque con origen en Artajona, va a dar un gran impulso a la situación de la gaita, mediante la recopilación de repertorioy la creación de un método de aprendizaje, lo cual se traduce en un aumento del número de gaiteros. La creación de academias de gaita, en Pamplona en primer lugar, y en Estella y otras poblaciones como Tudela años después impulsala aparición paulatina de grupos entoda Navarra. Las escuelas de gaita han proliferado sensiblemente en las últimas décadas. En la actualidad la presencia de la gaita está asegurada en todas las merindades navarras, incluida la histórica de Ultrapuertos, así como en zonas limítrofes (Comunidad Autónoma Vasca, donde históricamente ha habido un reseñable consumo de gaita navarra, y en comarcas cercanas a Navarra de la Rioja y Aragón).

En el año 1979 se crea en Tudela, de la mano de los actuales Gaiteros del Ayuntamiento de Pamplona (Javier Lacunza y José Luis Fraile), la primera academia de gaita de la Ribera. A raíz esta iniciativa nacen los primeros grupos de gaiteros riberos (Tudela, Fustiñana y Ribaforada). El colectivo Gaiteros de Tudela ha tomado el relevo de la enseñanza en la Merindad y esto ha propiciado la aparición de bandas de gaiteros en localidades como Buñuel, Cortes, Ablitas, Cascante, Cintruénigo y Fitero.

Después de una nada desdeñable época de recesión o cuando menos de no expansión –coincidente con la época de la postguerra-, se puede afirmar, tras varias décadas de crecimiento tanto en el plano cuantitativo como enel cualitativo, que la gaita navarra ha encontrado la senda de la recuperación. .

La gaita a la escuela

Pese a que la figura de las academias de gaita promovidas a partir de los años 70 y hasta nuestros días –en la mayor parte de los casos creadas por iniciativa popular, aunque en algunas ocasiones han contado con ayuda institucional- ha sido válida y muy efectiva en la recuperación y evolución del instrumento, tal y como demuestra el crecimiento del número de gaiteros y el aumento general del nivel musical de los mismos, la inserción paulatina de estudios de gaita navarra en las escuelas de música está contribuyendo a la normalización del instrumento y a la implantación de una enseñanza de calidad.

Laimplantación de estudios de grado elemental de gaita en las escuelas de música, a los que podría seguir un ciclo de Grado Medio en n futuro, permite acceder a una enseñanza individualizada y de calidad, basada en una programación detallada y rigurosa, a los numerosos alumnos y aspirantes a gaiteros. Además del aumento de la calidad del proceso de aprendizaje, la inserción en las escuela de música públicas posibilita a los alumnos de gaita el acceso a una enseñanza garantizada y subvencionada por el Gobierno de Navarra y los ayuntamientos, en igualdad de condiciones con quienes optan por otros instrumentos musicales.

La LOGSE recoge desde su aparición la posibilidad de introducir en las escuelas de música la enseñanza de los instrumentos folklóricos autóctonos propios de cada región. Con anterioridad a esta ley, Navarra ya había sido pionera con la instauración de la enseñanza del txistu en el Conservatorio “Pablo Sarasate”, donde a día de hoy se imparten estudios de grado superior de este instrumento.

En el campo de los instrumentos de doble lengüeta, Valencia tomó la iniciativa de la institucionalización de la enseñanza de la dolçaina mediante su integración en las escuelas de música e incluso en el Conservatorio Superior de la ciudad de Valencia. Cataluña incluyó con posterioridad los estudios de gralla en diferentes escuelas de música locales, así como en la Escuela Superior de Música (ESMUC) y en la Escuela de Folklore de la Generalitat. Enla Comunidad Autónoma Vasca se imparte estudios de gaita navarra desde hace años en la Escuela Municipal de Folklore de Vitoria y en Bilbao Música, dependiente del Ayuntamiento.

Estella fue la primera localidad navarra que incluyó la gaita en su escuela de música. Con posterioridad oficializaron los estudios de gaita las escuelas de música de Barañain, San Adrián, Beriain, Artajona, Peralta, Valle de Salazar y Falces. En el presente curso se han incorporado al proceso las escuelas de Burlada, Marcilla y Funes. Diversos ayuntamientos navarros, entre ellos algunos de la Ribera, estudian la implantación de estudios de gaita en sus respectivas escuelas de música.